Cuando guardas o descargas una imagen aparece siempre la misma pregunta: ¿en qué formato? La elección afecta al peso del archivo, a la calidad, a si se admite transparencia y a dónde podrás abrirla. Aquí tienes una comparativa práctica de los cuatro formatos que más vas a encontrar, con criterios claros para decidir.
JPG (o JPEG): el estándar universal para fotografías
JPG es un formato con pérdida: reduce el tamaño descartando detalles que el ojo humano percibe poco. Funciona muy bien con fotografías, que tienen degradados suaves y miles de colores, y lo abre prácticamente cualquier dispositivo, aplicación o navegador desde hace décadas. Sus límites: no admite transparencia y, con compresión alta, aparecen bloques y halos alrededor de los bordes definidos, como texto o líneas finas. Es la opción segura cuando la prioridad es que la imagen se abra en todas partes.
PNG: sin pérdida y con transparencia
PNG conserva cada píxel exactamente como es y admite fondo transparente, lo que lo hace ideal para logotipos, iconos, capturas de pantalla, esquemas y cualquier imagen con texto o colores planos. El precio es el peso: una fotografía en PNG puede ocupar entre tres y diez veces más que la misma en JPG. Regla práctica: usa PNG cuando necesites transparencia o nitidez perfecta en bordes; evítalo para fotos que vas a publicar o enviar.
WEBP: la opción moderna para la web
Desarrollado por Google, WEBP combina lo mejor de ambos mundos: admite compresión con y sin pérdida, transparencia e incluso animación. En la práctica, a calidad visual comparable suele generar archivos notablemente más pequeños que JPG (Google cifra el ahorro típico entre el 25 % y el 35 %), y también más ligeros que PNG cuando hay transparencia. Hoy lo soportan todos los navegadores actuales, por lo que es una elección excelente para sitios web. Su punto débil está fuera del navegador: algunos programas antiguos, servicios de impresión o plataformas de correo siguen sin aceptarlo, y a veces obliga a convertir de nuevo a JPG.
HEIC: el formato de las fotos del iPhone
Desde iOS 11, los iPhone y iPad guardan las fotos por defecto en HEIC (o HEIF). Consigue una calidad similar a la de un JPG con aproximadamente la mitad de peso, lo que ahorra espacio en el dispositivo. El inconveniente es la compatibilidad: muchas aplicaciones web, formularios y versiones de Windows no lo abren sin códecs adicionales. Por eso es habitual que al subir una foto de iPhone a un trámite o una tienda online falle o se rechace. La solución es convertirla a JPG antes de enviarla.
Comparativa rápida
- Fotografías para compartir o imprimir: JPG.
- Fotografías para una web que debe cargar rápido: WEBP (con JPG como alternativa).
- Logotipos, iconos, capturas con texto, imágenes con fondo transparente: PNG (o WEBP sin pérdida).
- Fotos de iPhone que vas a enviar a terceros: conviértelas de HEIC a JPG.
- Ilustraciones vectoriales escalables: SVG, que no es un formato de píxeles sino de trazos matemáticos y no pierde nitidez al ampliar.
¿Y AVIF?
AVIF es un formato aún más eficiente que WEBP y cada vez más soportado por navegadores, pero su codificación es lenta y su compatibilidad fuera de la web todavía es limitada. Si te interesa exprimir el peso de imágenes en un proyecto propio, merece la pena probarlo; para uso cotidiano, JPG y WEBP cubren casi todo.
Consejos antes de convertir
- Convertir no mejora la calidad. Pasar un JPG ya comprimido a PNG no recupera detalle; solo aumenta el peso.
- Convertir de PNG con transparencia a JPG rellena las zonas transparentes con un color de fondo (normalmente blanco). Si necesitas transparencia, mantén PNG o WEBP.
- Conserva el original. Trabaja siempre sobre una copia, sobre todo si vas a aplicar compresión con pérdida.
Si quieres convertir varios archivos de una vez, la herramienta de NexTools admite JPG, PNG, WEBP y HEIC y lo hace todo dentro de tu navegador, sin subir tus fotos a ningún servidor. Para ajustar además el peso, consulta la guía para reducir el peso de una imagen.